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Por la profesión de los votos
religiosos, proclamamos que la fuerza que dirige nuestras vidas como
Misioneros del Sagrado Corazón es nuestra fe en el amor de Dios
manifestado en el Corazón de Cristo. Nuestra profesión
religiosa expresa, más que todo, nuestro deseo de buscar a Dios y
responder a su amor porque Él nos ha amado primero.
1. Voto de Castidad: Por la profesión del celibato, nos consagramos a Dios para amarlo con libertad y con un corazón no dividido y amar a nuestros hermanos y hermanas como lo hizo Jesús. Por este voto, nos obligamos a nosotros mismos, por el Reino de Dios, a renunciar al matrimonio para observar la castidad perfecta. Nuestra consagración celibataria es un compromiso de crecer en la madurez emocional hacia la perfección del amor encontrado en el Corazón de Cristo. 2. Voto de Obediencia: Jesús se hizo obediente por amor; Él entregó su vida para cumplir la voluntad de su Padre. Profesamos obediencia para compartir su espíritu de obediencia, y así poder servir mejor a nuestros hermanos y compartir más profundamente en la misión de nuestra sociedad y de la Iglesia. Por la profesión de obediencia, nos comprometemos a buscar y aceptar la voluntad de Dios en la vida y misión de la congregación. 3. Voto de Pobreza: Jesús vivió en total dependencia de su Padre, se puso completamente en sus manos. Él nos llama a vivir de la misma manera en unión con Él por medio de la elección de la pobreza evangélica como respuesta a su llamada. Como el se identificó con los pobres, queremos desapegarnos de las cosas creadas para ser pobres como Él y con Él. Por la profesión de la pobreza, optamos libremente ponernos a nosotros mismos y nuestras posesiones materiales completamente al servicio de Dios y su Reino como lo hizo Jesús. |

Para nosotros, una vida en unión con el Corazón de Cristo no es sólo una devoción, es la esencia misma de nuestra espiritualidad. El Corazón de Cristo es la fuente de agua viva, es decir, del Espíritu.
Julio Chevalier (1824-1907) fue un hombre de su tiempo. Estaba convencido de que el Jesús con el que se encontró en los Evangelios era una persona de profunda compasión y comprensión.
A través de su unión con Jesús, María conoce las inescrutable riquezas de su corazón y quiere conducirnos a él, que es la fuente de un amor sin límites que da a luz a un nuevo mundo.
Estando Julio Chevalier residiendo en Issoudun, trabajando como vicario parroquial, busca llevar a la práctica una idea que había nacido ya en él en su etapa de seminarista...