| P. Reynoso, msc Consagrado Obispo Auxiliar de Santiago |
| lunes, 17 de diciembre de 2007 | |
|
SANTIAGO, República Dominicana - El 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada, una multitud de creyentes
se dio cita en el Salón Multiuso de la Pontificia Universidad Católica
Madre y Madre (Pucamaima) de Santiago, para participar en la
Consagración Episcopal de Mons. Valentín Reynoso Hidalgo msc, Obispo
auxiliar de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, al norte
del país, y primer obispo MSC en la República Dominicana.
![]() El Padre Plinio, como es conocido familiarmente, es titular de Mades y auxiliar del Arzobispo Metropolitano de Santiago, Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio, quien fue consagrante principal en el acto litúrgico donde estuvieron presentes todos los obispos del país (excepto el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez y el Nuncio Apostólico, mons. Timothy Broglio, quienes habían comunicado su ausencia por causa de agenda previa); así como más de 140 sacerdotes religiosos y diocesanos; diáconos y animadores de comunidades de todo el país, y la familia MSC –sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y la fraternidad sacerdotal. La consagración fue sencilla y emotiva, en espíritu de familia eclesial, y contó con la presencia de personas y delegaciones que acudieron de muchas partes, para testimoniar su alegría y afecto al nuevo obispo msc, quien en una breve alocución tuvo palabras de agradecimiento desde su experiencia a través de años de servicios en la Iglesia. Subrayó la presencia de su familia, encabezada por su madre a quien se había acercado a dar la Comunión y quien tuvo mucho que ver para que pudiera responder con fidelidad a su llamado vocacional, junto a sus hermanos y hermanas; la presencia de Mons. Juan Carlos Vera Plasencia, msc, Obispo de Caravelí, Perú de quien había sido formador en el Noviciado, de sus primeros bienhechores, la pareja Bretón, así como delegaciones de Curazao, Miami, la Hermandad del Corazón de Jesús y demás que recordó con aprecio. El Arzobispo Metropolitano de Santiago reflexionó en la homilía lo concerniente al significado de la celebración en la que Mons. Valentín Reynoso msc era consagrado como Obispo auxiliar, exhortando al nuevo obispo a seguir siendo un hombre de trabajo y entrega, como valoró su servicio sacerdotal. El consagrado a su vez, enmarcó su ministerio y su agradecimiento en la mística de su lema episcopal: Ut Unum sint in Corde Iesu: “Para que sean uno en el Corazón de Jesús”, recordando que allí está la fuente de su vocación y de la vida de la Iglesia. _________________________ MENSAJE DE MONS. VALENTIN REYNOSO HIDALGO QUERIDOS HERMANOS TODOS: Más que un discurso, quiero dirigirles unas palabras de reconocimiento y gratitud. Nos hemos reunido para celebrar esta Ordenación Episcopal con gozo y esperanza, en esta Festividad de la Inmaculada Concepción de María, a pesar del dolor y de la angustia causados en nuestro país por la tormenta Noel, con su secuela de muerte y devastación. Este día es inolvidable para nosotros, los misioneros del Sagrado Corazón de Jesús, porque hoy celebramos el 153 Aniversario de la fundación de nuestra Congregación. Su presencia en esta ceremonia es un homenaje de amor y gratitud a nuestro Padre del Cielo y una muestra de cariño y amistad para conmigo, mi familia, mi Congregación, nuestro arzobispo y para con esta Iglesia de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros. Todos estamos aquí para proclamar que el “El señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”. Mi formación y el desempeño ministerial se inspiran y apoyan en cuatro ejes y tres grupos fundamentales los cuales me ayudaron a forjar mi identidad de Misionero del Sagrado Corazón de Jesús. Estos cuatro ejes que han sostenido mi vida y mi Ministerio Sacerdotal son: la Eucaristía, la oración, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y a Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús; y los tres grupos son: mi familia, la Familia Chevalier y el grupo Sacerdotal Juan XVII, que acompaña Mons. Jesús Ma. De Jesús Moya. El espíritu de este grupo nos impulsa a beber de la fuente de agua viva que brota del Corazón de Cristo. Mi perseverancia se debe al Señor y al cariño, la oración, el testimonio y la atención de tanta gente buena que, día a día, rezó por mí, comenzando por papá y mamá, mis bienhechores, amigos, Compañeros msc, religiosas, entre las que siempre recordaré a Sor Carmen Dolores Díaz, Sor María de la Purificación, Sor Teresita Vásquez e Italia López. Cuando recibí la noticia de mi nombramiento como Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santiago, mi corazón saltó de alegría por este inmenso don del ministerio episcopal que ahora se me confía y un profundo sentimiento de gratitud y disponibilidad se apoderó de mi corazón. Agradecimiento a Dios, al Santo Padre, a la Iglesia y a nuestros obispos, por acogerme en el seno de la Conferencia del Episcopado Dominicano y por haber confiado en mí. Por eso respondí sin vacilar haciendo mías las palabras del niño Samuel: “aquí estoy Señor porque me has llamado”. Respondí al llamado seguro de que Aquel que me ha elegido es fiel y siempre estará conmigo para darme la fuerza necesaria para la misión confiada. He dicho sí, confiando en la misericordia de Dios y en la compañía de María. Mi oración en estos días se orienta en una doble vertiente: de acción de gracias y de petición. Acción de gracias por este llamado sorpresivo que la Iglesia me ha hecho, a los 35 años de mi primera profesión religiosa y a los 32 de ministerio sacerdotal. Y de petición para alcanzar los dones del Espíritu necesarios para esta misión, muy especialmente el don de la sabiduría y la prudencia para saber conducirme por la senda de la Voluntad de Dios, el don de la alegría vivida como asombro en la experiencia de la presencia continua de Dios en nuestra vida, el don de la serenidad interior que produce la paz verdadera y el don de la paciencia para saber sobrellevar las dificultades que aparecen en el camino. Como Obispo Auxiliar del Arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago quiero trabajar con tesón en la Evangelización, desde mi carisma misionero y las orientaciones del Tercer Plan de Pastoral, para que todos sean uno en el amor y la esperanza, uno en el Corazón de Jesús como lo indica mi lema: “QUE TODOS SEAN UNO EN EL CORAZÓN DE JESÚS”, con una predilección particular por los más pobres, los débiles, los sencillos, los niños, los ancianos y los enfermos. Este nuevo ministerio me incorpora en esta Iglesia particular del Cibao Central para trabajar junto a nuestro Arzobispo, al clero, la vida Consagrada y los agentes de pastoral en el edificación de un mundo mejor, más justo y humano, unidos por el amor. El Señor que me ha llamado a este nuevo servicio, me dará salud, fuerza y entusiasmo para que sea un aporte en la formación de discípulos misioneros para ayudar a nuestra gente a encontrar en Jesús el Camino, la Verdad y la Vida y así nuestro pueblo en El tenga la vida abundante. Antes de terminar, permítanme unas de agradecimiento a todos: a Dios, porque nos ha dado la vida, nos ama con amor de Padre y su gloria se ha manifestado entre nosotros; al Santo Padre Benedicto XVI, por este nombramiento y la confianza que ha puesto en mí; a nuestros obispos y e Sr. Nuncio Apostólico, por la bienvenida y acogida que me han dado y la confianza que han puesto en mí; a Mons. Ramón Benito de la Rosa por haberme consagrado obispo; a mi Comunidad MSC; Mons. Juana Carlos Vera, msc; a todos los Sacerdotes, religiosas, diáconos, presidentes de Asamblea, religiosos; mi familia Reynoso e Hidalgo, por su apoyo, su oración y sus grandes esfuerzos para que yo perseverara en esta vocación, con cada uno de mis hermanos tengo un motivo particular para que quererle y agradecerle; Autoridades ...;a cada uno de los que han trabajado y preparado este acontecimiento, con la seguridad de que sus esfuerzos encontrarán su recompensa; a los Medio de Comunicación que desde el principio dieron cobertura y apoyo a esta elección y ordenación; a Mons. Agripo Núñez Collado, por haber facilitado este magnífico salón multiuso para esta ceremonia, a los organizadores de la liturgia y la logística del lugar; a las personas y grupos venidos de los pueblos, parroquias y del Extranjero. A TODOS Y CADA UNO, MUCHAS GRACIAS POR SU PRESENCIA Y PARTICIPACIÓN. |


Para nosotros, una vida en unión con el Corazón de Cristo no es sólo una devoción, es la esencia misma de nuestra espiritualidad. El Corazón de Cristo es la fuente de agua viva, es decir, del Espíritu.
Julio Chevalier (1824-1907) fue un hombre de su tiempo. Estaba convencido de que el Jesús con el que se encontró en los Evangelios era una persona de profunda compasión y comprensión.
A través de su unión con Jesús, María conoce las inescrutable riquezas de su corazón y quiere conducirnos a él, que es la fuente de un amor sin límites que da a luz a un nuevo mundo.
Estando Julio Chevalier residiendo en Issoudun, trabajando como vicario parroquial, busca llevar a la práctica una idea que había nacido ya en él en su etapa de seminarista...