| COMISION DE JPIC- 2: JUSTICIA Y PAZ E INTEGRIDAD DE LA CREACION-2 |
|
Los días 17 y 18 de
Diciembre del año pasado (2007), las JPIC de USG/UISG
celebraron un taller para una planificación
estratégica, según las orientaciones de los Asuntos de
Cultura de Bruselas. Yo no asistí, pero de todo el desarrollo
y de las conclusiones del taller-seminario que
siguió a primeros de 2008, es decir, en enero y de
otras reuniones posteriores, se informó y se
debatió en el grupo de Promotores de JPIC.
La conclusión del taller-seminario incluía una “Visión” (pongo las comillas porque es algo más que una meta a conseguir en un período de tres años, es decir, más que de una “Visión”, de lo que se trata, en el leguaje propio de la Organización, es de Conseguir al fin unos Objetivos. Esta “Visión” se reducía a: Promover una interconexión efectiva para JPIC. Esta fue la respuesta que más se repitió a la pregunta central “¿Qué quieres que la Comisión tenga en primer lugar para los próximos tres años?” En palabras del informe: “Muchas e interesantes sugerencias se presentaron pero la que se vio como más importante fue: La necesidad de interconectar todo lo que ya se ha hecho en las congregaciones; uniéndose y creando conexiones con otros grupos de JPIC, tanto de la Iglesia como de las ONGs. Y se subrayó la centralidad del papel de los promotores de las JPIC de todas las congregaciones en este campo. Se vio que la Comisión de JPIC tenía un papel específico: Centralizar la interconexión de información y de recursos. Y se destacó el enorme potencial que para esta conexión suponen los religiosos de todo el mundo…” El segundo tema que más se repitió en este taller de “Visionar” fue “la integración de una adecuada formación de JPIC en los diferentes niveles”. Esto, una vez conseguido, dará a los responsables de la animación de JPIC en las Congregaciones credibilidad y legitimidad, y será como un campo de juego común para todos; y hará que, por lo menos, todos hablemos el mismo lenguaje y entendamos lo mismo. Esto no quiere decir que los Promotores de cada Congregación no sean aceptados y que su trabajo sea ilegítimo. Se trata sólo de evitar que muchos religiosos a veces tengan miedo de hablar y participar en los temas de JPIC, dejando el terreno a gente que tiene más de “activistas”, ese tipo de personas que reaccionan con rapidez ante situaciones de injusticia y explotación, de la dignidad y los derechos humanos, del hambre, de la guerra etc. Con todo, ¿se da por supuesto que todos nosotros somos capaces de reaccionar ante estas situaciones? Hermanos hay que hablan del amor y la compasión y parece que son capaces de conectar nuestro carisma con lo que de verdad está pasando en el mundo (pobreza, sufrimiento, hambre, medicinas muy caras, guerras, genocidios, tráfico de mujeres y niños, estructuras injustas, temas medio-ambientales, militarización, pueblos desplazados y despojados etc.), pero parece que no van más allá de dictar una charla y con moralina… da la impresión de que no saben salir de las cuatro paredes de su habitación o del convento, como incapaces de bajar de su sillón de la teología y de las ideologías. Lejos de mí erigirme en juez; lo que menos me gusta a mí, que trato de ser un animador de JPIC, es que me llamen juez, y de los animadores se espera que animen no que alejen. Más aún, este asunto debería ser un toque de atención para cada uno de nosotros. En el último Capítulo General algunas recomendaciones pedían que en los programas de formación se incluyera la formación en JPIC: (cf. 2, Formación, para los Provinciales y las Administraciones Locales, Circular nº. 4º) y la concienciación de nuestros miembros en los temas de la JPIC (cf. 5 Testimonio Profético de cara a los retos contemporáneos de la Misión; para los Provinciales y las Administraciones Locales, Circular nº. 4º) ¿Hasta la fecha… qué estamos haciendo sobre estos asuntos? Me gustaría agradecer al
Hno. Warren Perrotto, Coordinador de JPIC de la Provincia USA, por
hacerme llegar su escrito sobre “Un Final para la
Tortura”. Me vais a permitir que cite las primeras
líneas: “La Tortura viola la dignidad básica de la persona humana, la
cual tienen todas las religiones entre los ideales
más altos y como el valor supremo. Degrada a los
que se involucran en ella- los políticos, los
ejecutores y las víctimas”. Yo
no puedo menos de estar de acuerdo con él.
Gracias también a ti, Ben Verberne, Provincial de la Provincia Holandesa, por haber traducido el artículo anterior al holandés, y por compartir todo esto con los Hermanos de Holanda y de Bélgica. Los artículos que aparecen en nuestra página web, si el original está en inglés sólo se traducen al francés y al español. Recibo de buen grado todas las reacciones a mis artículos. Con todo, estaría más contento si me enviáis algo referente a JPIC en vuestras zonas. Podremos compartir estas preocupaciones a un nivel más internacional. Y así podremos estar al día de todo lo que pase en vuestros lugares. Estoy convencido de que más importante que mis artículos es vuestra participación. Con la mano en el corazón, creo que si compartimos vuestras preocupaciones y experiencias la Comisión de JPIC a nivel del Generalato será mucho más viva, más interactiva, más participativa y todos nos concienciaríamos más. También creo que las Provincias no tienen que esperar a que la Administración General les envíe un programa sobre JPIC. Lo que hay que hacer está en vuestros lugares; las preocupaciones son las situaciones concretas de vuestra vida y de vuestro trabajo. Nosotros aquí en la Comisión de JPIC estamos más bien para coordinar, y a lo más, para que estas preocupaciones lleguen a nuestros hermanos y lectores de todo el mundo. De lo que nos enteramos en las reuniones de los Promotores de JPIC aquí en Roma lo normal es que termine en nosotros mismos, es decir, no pasan de ser para nosotros más que conocimientos añadidos, y a lo más, podrían servir como datos de información para compartir entre vosotros. Las reuniones regionales de JPIC ni siquiera hace falta que las impulse la Comisión de JPIC de la Administración general. Todas nuestras Provincias tienen sus promotores de JPIC y cada una de las Provincias tiene sus preocupaciones de JPIC propias. Sería interesante que todos estos grupos regionales (PEC, CA-MSC, y APIA, más UAF-SA) se reunieran para poner en común estos problemas y preocupaciones referentes a JPIC, y a compartir, sino las soluciones, por lo menos, algunos puntos de actuación. Los temas puestos en común y debatidos en las últimas reuniones de los Promotores de JPIC fueron el Comercio Justo y la Justicia en la Economía, los Alimentos (y el problema del Hambre), y el Tráfico de Seres Humanos. La reunión de la Comisión de Enlace Islámico-Católico se centró en este tema: “Cristianos y Musulmanes como Testigos del Dios de la Justicia, de la Paz y de la Compasión en un Mundo que sufre por la Violencia”, y la conclusión fue que los derechos y deberes fundamentales de la persona provienen de su intrínseca dignidad como ser humano. Y afirmaron: “En nuestro mundo la prioridad es la Justicia. Necesita, además de contar con las normas legales existentes, el respeto de las necesidades fundamentales de los individuos y de los pueblos mediante una actitud de amor, fraternidad y solidaridad. Sin justicia no puede haber una paz verdadera y duradera. “La paz es un don de Dios pero requiere también el compromiso de todas las personas, particularmente de los creyentes, a los que se les convoca para ser testigos vigilantes de la paz en un mundo aquejado por la violencia de tantas formas. “Los cristianos y los musulmanes creen en un Dios compasivo, y por eso consideran un deber suyo mostrar compasión con todos los seres humanos, sobre todo con los débiles y los necesitados”. El grupo fue recibido en audiencia por el papa Benedicto XVI, el cual les “animó a continuar con su empeño de trabajar por la justicia y la paz”. ( Noticias Zenit, 16 de junio, 20). Padre Narciso Abellana MSC Roma, Italia |

Para nosotros, una vida en unión con el Corazón de Cristo no es sólo una devoción, es la esencia misma de nuestra espiritualidad. El Corazón de Cristo es la fuente de agua viva, es decir, del Espíritu.
Julio Chevalier (1824-1907) fue un hombre de su tiempo. Estaba convencido de que el Jesús con el que se encontró en los Evangelios era una persona de profunda compasión y comprensión.
A través de su unión con Jesús, María conoce las inescrutable riquezas de su corazón y quiere conducirnos a él, que es la fuente de un amor sin límites que da a luz a un nuevo mundo.
Estando Julio Chevalier residiendo en Issoudun, trabajando como vicario parroquial, busca llevar a la práctica una idea que había nacido ya en él en su etapa de seminarista...